Al nororiente del departamento de Cundinamarca, esta el escenario de la Ruta del Agua, un recorrido que inicia en el municipio de Guasca, pasando por los municipios de Junín, Gacheta, Gama, Gachalá, La Calera, Ubalá, Medina y Fúquene. Este viaje, centro de la cultura Muisca, simboliza el balance que existe entre la naturaleza y la historia.

Actualmente este recorrido es conocido como La Ruta del Agua, y se le dio este nombre pues es en estos territorios donde se ubica las más importante fuente hidríca del departamento, tanto, que abastece a Bogotá y genera el 25 por ciento de la energía hidroeléctrica del país. Es así que el agua ha sido el elemento integrador para el desarrollo de la actividad turística de la región.

Cundinamarca, cuyo nombre provienen de una variación del Chibcha Kuntur marha “Nido del Cóndor”, es un territorio ubicado en la región central del país, con una riqueza geográfica comprendida por sabanas, valles, paramos, entre otras características más, permitiendo así la presencia de todos los pisos térmicos, y a su vez, contar con grandes atractivos naturales, culturales e históricos.

En la Ruta del agua los visitantes podrán experimentar actividades llenas de aventura y ecología. Caminatas y cabalgatas ecológicas por antiguos senderos que conducen a los más significativos centros ceremoniales de la cultura Muisca, hacen parte de esta senda. También su gastronomía, la riqueza de los paramos y la práctica de deportes náuticos.

El municipio de Gachetá es conocido por ser el corazón de la Ruta del Agua, es la tierras de los osos anteojos y del cóndor de los Andes, el tigrillo y el águila. Aquí viven más de 485 especies de animales y late el corazón de la Ruta del Agua.

Y nada tan placentero como el avistamiento de importantes especies de flora y fauna, de la que hacen parte freilejones, bromelias, la rana sabanera, el águila de páramo y del emblemático Oso Andino o de Anteojos, única especie viviente autóctono de Sur América.

La Ruta del Agua es un recorrido para disfrutar de las maravillas de la naturaleza y el encanto singular de los páramos, frágiles ecosistemas, fuentes de agua, que en Cundinamarca ocupan alrededor de 386.000 hectáreas. Embalses como San Rafael y Chingaza, lagunas sagradas que fueron centro de adoración Muisca, pantanos como el de Martos, fuentes termales e imponentes caídas de agua hacen parte de este viaje a través de nueve municipios de Cundinamarca.

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